Ciudad de México. En un acto de valor y congruencia que marca un claro contraste con las prácticas oscuras de algunos actores del Congreso de Unión, la diputada federal María Teresa Ealy Díaz denunció una campaña sistemática de persecución política de género en su contra, impulsada desde el interior de la Cámara de Diputados.
La legisladora acusó directamente a Rodolfo González Valderrama, coordinador de Comunicación Social, y a Norberto Carrasco Araizaga, subdirector de la Agencia de Noticias, de permitir y orquestar el uso faccioso de los canales institucionales para difundir ataques personales en su contra. Ealy Díaz señaló que estos actos fueron realizados con recursos públicos, lo que no sólo representa un uso indebido del erario, sino una grave violación a los principios de imparcialidad y pluralidad que deben regir al Congreso.
“Estos ataques no son fortuitos. Son parte de una estrategia para silenciarme, para frenar el ejercicio libre de una mujer en la vida pública”, sostuvo la diputada en un contundente mensaje dirigido a la Mesa Directiva. Su pronunciamiento resonó entre legisladores y defensores de derechos políticos de las mujeres, quienes ven en esta denuncia una alerta ante prácticas institucionalizadas de violencia política.
A diferencia de quienes se amparan en la estructura para atacar desde las sombras, Ealy Díaz ha optado por la transparencia y la firmeza. Exigió la destitución inmediata de los funcionarios señalados y una revisión a fondo del manejo de la comunicación institucional. “No se trata de un capricho, sino de una exigencia democrática”, advirtió con determinación.
Mientras sus detractores se escudan en cargos públicos para intentar desacreditar su labor, la diputada ha decidido enfrentar de frente y con claridad los abusos. En un Congreso que debería ser baluarte de legalidad y equidad, acciones como las que denuncia Ealy Díaz manchan la legitimidad institucional.
Concluyó su mensaje con un llamado firme: “Este no es un caso personal, es un precedente que pone en juego los principios democráticos que juramos defender. Es momento de decir basta. No me van a callar”.
Frente al ruido de quienes recurren a la desinformación, la voz de María Teresa Ealy Díaz se mantiene firme. La diputada no sólo defiende su integridad, sino la dignidad de todas las mujeres que participan en la vida pública y la credibilidad de las instituciones que hoy algunos intentan degradar desde dentro.