Querétaro. La Diócesis de Querétaro compartió el Evangelio correspondiente al XII Domingo del Tiempo Ordinario, con una profunda reflexión centrada en el llamado de Jesús a sus discípulos: reconocerlo como el Mesías y seguirlo con decisión, incluso cuando ello implique sacrificio y renuncia.
En el pasaje del Evangelio de San Lucas (9, 18-24), se relata el momento en que Cristo interroga a sus apóstoles sobre su identidad. La respuesta de Pedro —“El Mesías de Dios”— marca un punto clave en la misión de Jesús. Sin embargo, inmediatamente después, el Señor anuncia su pasión, muerte y resurrección, revelando el verdadero rostro del Mesías: no un líder político o un caudillo, sino el Siervo que entrega su vida por amor.
Cristo también dirige un mensaje claro a la multitud: “Si alguno quiere acompañarme, que tome su cruz de cada día y me siga”. Esta invitación no es una simple metáfora, sino una exigencia de vida cristiana auténtica, centrada en el sacrificio personal, la negación del egoísmo y el seguimiento fiel del Evangelio.
En tiempos donde se promueve la comodidad, el relativismo y el culto al placer inmediato, esta enseñanza representa un contraste radical: no se trata de «conservar la vida» a cualquier costo, sino de entregarla por una causa superior. Quien la pierde por Cristo, en realidad la gana.
La Diócesis exhorta a los fieles a meditar esta enseñanza y a asumir con valentía su cruz cotidiana, ya sea en el trabajo, en la familia o en los desafíos sociales, confiando en que el camino del Evangelio es el único que conduce a la verdadera vida.






