Bolivia. Bolivia puso fin a 20 años de gobiernos de izquierda con el triunfo del candidato de centroderecha Rodrigo Paz, quien se impuso con el 54 por ciento de los votos frente al 45 por ciento de su rival Jorge “Tuto” Quiroga. La victoria marca el cierre de una era dominada por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, que gobernó el país durante casi dos décadas.
Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, el nuevo mandatario de 58 años prometió reformas económicas graduales, estabilidad y combate a la corrupción, en contraste con las políticas intervencionistas y los excesos populistas del MAS. Su victoria representa un voto de castigo al desgaste del modelo estatista y a los escándalos de corrupción que acompañaron a los gobiernos socialistas.
El MAS, fracturado y sin liderazgo tras el distanciamiento entre Luis Arce y Evo Morales, no logró siquiera colocar un candidato competitivo. Morales, inhabilitado para contender, pidió a sus seguidores votar nulo, lo que debilitó aún más a la izquierda.
La fórmula de Paz se fortaleció gracias a su compañero de fórmula, Edmand Lara, un ex capitán de policía que se convirtió en símbolo de la lucha contra la corrupción y en figura popular entre los sectores populares. Aunque algunos votantes lo preferían a Paz, la dupla logró canalizar tanto el descontento económico como el deseo de cambio político.
Durante su campaña, Paz se comprometió a preservar los programas sociales sin endeudar al país con organismos internacionales, a reducir la burocracia estatal, a fortalecer la justicia y a devolver poder y recursos a los gobiernos locales. También expresó su disposición a mejorar las relaciones con Estados Unidos, tras años de tensiones con los gobiernos de Morales y Arce.
La victoria de Rodrigo Paz abre una nueva etapa para Bolivia, marcada por la esperanza de reconstruir instituciones, recuperar la confianza ciudadana y poner fin al dominio del socialismo populista que dejó al país dividido y económicamente debilitado.
En su discurso, Paz llamó a la unidad nacional y aseguró que su gobierno trabajará “para todos los bolivianos, sin exclusiones ni revanchas”. Su compañero, Lara, también envió un mensaje de reconciliación: “Es hora de hermanarnos; es tiempo de reconciliarnos”.
Tras dos décadas de políticas ideologizadas y dependencia estatal, Bolivia se encamina ahora hacia una etapa de renovación democrática, prudencia económica y apertura al mundo bajo el liderazgo de Rodrigo Paz.






