España. Al menos 68 personas murieron tras el choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido la mañana del miércoles cerca de Urda, en la provincia de Toledo, en una tragedia que ha puesto bajo cuestionamiento los protocolos de seguridad ferroviaria del gobierno de Pedro Sánchez.
El accidente ocurrió alrededor de las 8:54 horas, a unos 140 kilómetros al sur de Madrid, cuando un tren de la empresa estatal Renfe, que viajaba hacia Sevilla, embistió por detrás a otro convoy de la compañía privada Iryo que permanecía detenido sobre la vía.
En ambos trenes viajaban 544 personas, de acuerdo con información de Adif. La fuerza del impacto provocó que al menos dos vagones cayeran por un terraplén, mientras los servicios de emergencia desplegaron un operativo para rescatar a los pasajeros y atender a los heridos.
La tragedia es la más grave registrada en España desde 2013, cuando 80 personas murieron en un descarrilamiento ferroviario cerca de Santiago de Compostela.
Una autorización inexplicable precedió al accidente
El ministro de Transportes, Óscar Puente, reveló que el sistema automatizado de control ferroviario LZB dejó de funcionar alrededor de las 8:30 horas debido a una falla de comunicación, lo que provocó la detención de los trenes que circulaban por el tramo afectado.
Ante esta situación, el Centro de Control de Atocha asumió la regulación del tráfico y, seis minutos después, autorizó al tren de Renfe a reanudar su marcha con normalidad, pese a que el convoy de Iryo permanecía detenido en la misma vía.
Puente calificó de «inexplicable» esta decisión, al reconocer que los protocolos de Adif impedían autorizar la circulación cuando el tramo estaba ocupado y existía una señal roja.
La Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios comenzaron las investigaciones, incluido el interrogatorio al operador responsable del control ferroviario. Hasta el momento no se han determinado responsabilidades.
El accidente ocurre después de la tragedia del 18 de enero en Andalucía, donde murieron 45 personas, y de otro siniestro registrado dos días después en Cataluña, que dejó un fallecido. En conjunto, los tres accidentes ferroviarios han cobrado al menos 114 vidas durante 2026.
Mientras Renfe mantiene suspendidos los servicios entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía, las autoridades continúan las labores de atención a las víctimas.
La investigación deberá esclarecer por qué se permitió la circulación de un tren cuando otro permanecía detenido sobre la misma vía, una decisión que el propio gobierno español reconoce contraria a los protocolos de seguridad ferroviaria.






