Querétaro. Este domingo XI del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra con solemnidad la fiesta de la Santísima Trinidad, una de las verdades centrales de la fe cristiana. La Diócesis de Querétaro compartió el Evangelio correspondiente a esta fecha (Juan 16, 12-15), donde Jesucristo revela con claridad la comunión perfecta entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
En este pasaje, el Señor anuncia a sus discípulos que aún tiene mucho por enseñarles, pero que no están preparados para comprenderlo. Por eso les promete al Espíritu de verdad, quien hablará no por sí mismo, sino que comunicará lo que escuche del Hijo, y éste, a su vez, del Padre. Esta declaración confirma la unidad de acción y esencia de las tres divinas personas, que no actúan de forma separada, sino en perfecta comunión.
Al difundir este Evangelio, la Diócesis de Querétaro subraya la importancia de reconocer la obra del Espíritu Santo como guía hacia la verdad plena, en un tiempo donde abundan la confusión y el relativismo. El Espíritu no transmite novedades humanas ni ideologías, sino que glorifica al Hijo y comunica lo que viene directamente del Padre.
La Santísima Trinidad no es un concepto abstracto, sino el fundamento de toda la vida cristiana. Dios se revela como comunidad de amor eterno y perfecto, que actúa en el mundo para redimirlo y santificarlo. Así, todo lo que el creyente vive, ora y espera, se hace en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Al proclamar este Evangelio, la Diócesis no sólo invita a la contemplación del misterio divino, sino también a vivir conforme a él: con fidelidad a la doctrina, con unidad en la comunidad y con apertura a la acción del Espíritu que guía a la Iglesia hacia la verdad que no cambia. En tiempos de crisis moral y espiritual, el mensaje trinitario es una luz que orienta al alma hacia lo eterno.






