Querétaro. La Diócesis de Querétaro compartió la lectura correspondiente al II Domingo del Tiempo Ordinario, tomada del Evangelio según San Juan (1, 29-34), pasaje central para la fe cristiana al presentar públicamente la identidad de Jesucristo.
En el texto evangélico, Juan el Bautista señala a Jesús y proclama: “Este es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”, subrayando su preexistencia y su misión redentora. El testimonio de Juan no sólo confirma la centralidad de Cristo, sino que reafirma la continuidad entre la promesa y su cumplimiento.
El relato destaca además la manifestación del Espíritu Santo que desciende y permanece sobre Jesús, signo que, según el propio Bautista, le fue revelado por Dios para reconocer a quien bautiza con el Espíritu Santo. Con ello, el Evangelio presenta una confesión clara: Jesús es el Hijo de Dios.
Este pasaje invita a los fieles a renovar su mirada de fe, a reconocer a Cristo en la vida cotidiana y a asumir con coherencia el llamado cristiano, en un contexto cultural que con frecuencia relativiza los fundamentos espirituales. La Diócesis, al difundir este mensaje, refuerza la importancia de volver al Evangelio como guía segura para la vida personal y comunitaria.






