Granada, España. Granada ha vivido este domingo un acontecimiento de gran relevancia espiritual: la canonización de Carlo Acutis, el joven italiano conocido como el “influencer de Dios” y “ciberapóstol de la Eucaristía”. En sintonía con esta celebración, se bendice en la parroquia de La Inmaculada y Santuario de Fray Leopoldo un monumento en su honor, acompañado de una reliquia de primer grado —un cabello del nuevo santo—, signo de la cercanía de este testimonio con los fieles.
La obra fue realizada por el escultor colombiano Sebastián Sánchez, especialista en arte sacro con más de quince años de trayectoria. El artista buscó representar a Carlo desde la sencillez de su vida cotidiana, alejándose de las imágenes rígidas o solemnes. La escultura lo muestra sentado en su cama, descalzo y con su computadora, rodeado de libros, un rosario y símbolos que evocan su espiritualidad franciscana y su amor por la Eucaristía. En la pantalla del portátil aparece la página web de los milagros eucarísticos que él mismo creó, y en el fondo circular se integran el cáliz y la hostia, reafirmando el centro de su vida espiritual.
La obra incluye además una frase que sintetiza el corazón de su fe: “No soy yo, sino Dios”. Para Sánchez, este monumento no sólo honra a un joven santo, sino que invita a reflexionar sobre cómo cada persona puede poner sus talentos y herramientas, incluso digitales, al servicio de la fe y del bien común.
El escultor confesó que, al conocer más de la vida de Carlo, encontró inspiración para su propia experiencia de fe juvenil: “La santidad se construye en lo ordinario, en la vida de todos los días. Ese es el gran mensaje de Carlo”, afirmó.
Granada se une así al gozo universal de la canonización, con una celebración que resonó en la Plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano, y en comunidades como la de Atarfe, donde los fieles seguieron en directo la ceremonia y vivieron momentos de oración ante el Santísimo. El legado de Carlo Acutis, fallecido a los 15 años a causa de una leucemia, continúa inspirando a jóvenes y adultos, recordando que la santidad no es lejana ni imposible, sino un llamado cercano y posible en la vida cotidiana.





