Querétaro. La Diócesis de Querétaro compartió el mensaje correspondiente al Domingo de Ramos, en el que se recuerda la Pasión de Jesucristo según el relato de San Mateo (26, 14-27. 66), considerado uno de los momentos más trascendentales dentro de la tradición cristiana.
Este pasaje, proclamado al inicio de la Semana Santa, expone con profundidad los acontecimientos que anteceden a la crucifixión, comenzando con la traición de Judas Iscariote, quien pacta la entrega de Jesús a cambio de treinta monedas de plata. En el texto se recoge el momento clave de la traición: “¿Cuánto me dan si se los entrego?”, pregunta Judas a los sumos sacerdotes, marcando el inicio de los hechos que conducirían a la condena.
La narración continúa con la preparación de la cena pascual, donde se instituye la Eucaristía. Durante este momento, Jesús advierte a sus discípulos: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”, generando desconcierto entre ellos, quienes responden uno a uno: “¿Acaso soy yo, Señor?”. Este diálogo refleja la tensión y la incertidumbre que rodean los últimos momentos antes de su arresto.
Posteriormente, en el huerto de Getsemaní, el relato muestra la dimensión humana de Cristo ante el sufrimiento, al expresar en oración: “Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres tú”. Este pasaje subraya la obediencia y la entrega total a la voluntad divina, incluso en medio de la angustia.
Uno de los episodios más representativos es la negación de Pedro, quien, pese a haber prometido fidelidad, termina por decir: “No conozco a ese hombre”, cumpliéndose así el anuncio previo de Jesús. Este momento evidencia la fragilidad humana frente al miedo y la presión.
El relato avanza hacia el juicio ante el procurador romano Poncio Pilato, quien interroga a Jesús: “¿Eres tú el rey de los judíos?”, a lo que Él responde: “Tú lo has dicho”. A pesar de no encontrar culpa, Pilato enfrenta la presión de la multitud, que insiste: “¡Crucifícalo!”, en un episodio que pone de relieve la fuerza de la masa y la debilidad de la justicia ante intereses y presiones externas.
Finalmente, se describe el momento culminante en la cruz, donde Jesús pronuncia una de las frases más profundas del relato: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, reflejando el dolor extremo y el misterio del sacrificio redentor. Tras su muerte, algunos de los presentes reconocen: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.
Con esta lectura, la Iglesia marca el inicio de la Semana Santa, un periodo que invita a la reflexión, la conversión y el fortalecimiento de la fe, recordando el sentido del sacrificio, la redención y la vigencia de los valores espirituales en la vida cotidiana.






