Querétaro. La Diócesis de Querétaro compartió el Evangelio correspondiente al XV Domingo del Tiempo Ordinario, tomado de San Mateo (13, 1-23), en el que Jesús presenta la parábola del sembrador para explicar la manera en que la Palabra de Dios es recibida por el corazón de las personas.
El pasaje narra cómo un sembrador esparce la semilla en distintos terrenos. Parte de ella cae junto al camino y es devorada por las aves; otra sobre terreno pedregoso, donde brota rápidamente, pero se seca al no tener raíces; una más entre espinos, que terminan por ahogarla; y finalmente otra cae en tierra buena, donde produce fruto en abundancia.
Más adelante, Jesús explica a sus discípulos el significado de la parábola. Señala que la semilla representa la Palabra del Reino y que los diferentes terrenos simbolizan las distintas disposiciones del corazón humano para recibirla.
De acuerdo con el Evangelio, quienes escuchan el mensaje sin comprenderlo son comparados con la semilla que cayó junto al camino, mientras que quienes lo reciben con entusiasmo, pero abandonan la fe ante las dificultades, son representados por el terreno pedregoso. Asimismo, quienes permiten que las preocupaciones y el apego a las riquezas desplacen la vida espiritual son identificados con la semilla sembrada entre espinos.
En contraste, Jesús destaca que la tierra buena representa a quienes escuchan, comprenden y viven la Palabra de Dios, dando frutos en distinta medida: «unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta».
Con la difusión de este pasaje, la Diócesis de Querétaro invitó a los fieles a reflexionar sobre la disposición con la que reciben el mensaje del Evangelio y a cultivar una vida de fe que produzca frutos mediante la perseverancia y la fidelidad a las enseñanzas de Cristo.






