Ciudad de México. El Partido del Trabajo (PT) marcó distancia de la reforma electoral impulsada por Morena desde el poder; esta inconformidad no responde a una defensa de la democracia, sino a la posibilidad real de que dicho proyecto termine afectando a las fuerzas políticas minoritarias, entre ellas el propio PT, que históricamente han encontrado en el actual sistema electoral un espacio de representación frente a las mayorías.
El coordinador del PT en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, cuestionó la pertinencia de una reforma electoral en este momento político y consideró que el país debería concentrarse en la unidad nacional, ante el contexto internacional y los retos geopolíticos que enfrenta México.
Durante una conferencia de prensa, el legislador sostuvo que la autodenominada «cuarta transformación» ya ganó bajo las reglas electorales vigentes y actualmente controla el Poder Ejecutivo y el Legislativo, además de reconocer abiertamente que también se impuso en el Poder Judicial mediante un proceso electoral, lo que en los hechos implica admitir la partidización y captura de dicho poder, un hecho ampliamente señalado por analistas y actores políticos.
“Si nosotros estamos ahorita en el poder, tenemos el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, y ganamos por la vía de la elección el Poder Judicial, ¿habrá necesidad de una reforma?”, cuestionó Sandoval, al tiempo que insistió en que el debate debería centrarse en la cohesión social y no en modificar las reglas del juego democrático.
El dirigente petista afirmó no conocer aún el contenido de la iniciativa de reforma electoral y evitó pronunciarse sobre una posible eliminación de los diputados plurinominales, figura que históricamente ha permitido la representación de fuerzas minoritarias y que el PT ha defendido como un mecanismo de equilibrio democrático.
Asimismo, Sandoval dijo desconocer por qué no fue invitado a Palacio Nacional durante la presentación del primer bosquejo de la reforma, aunque dejó claro que sin los votos del PT, Morena no podrá concretar cambios constitucionales.
Recordó que para aprobar una reforma constitucional se requieren al menos 335 votos, cifra que Morena no alcanza ni siquiera sumando a sus aliados tradicionales, lo que obliga, dijo, a una negociación real y no a imposiciones desde el poder.
La postura del PT evidencia tensiones al interior del bloque oficialista y confirma que la reforma electoral no cuenta, por ahora, con un respaldo unánime, incluso entre quienes forman parte del movimiento gobernante.






