Estado Unidos. El gobierno de Estados Unidos endureció su discurso contra el régimen comunista de Cuba, luego de la operación militar que permitió la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, en un mensaje que refuerza la postura de Washington frente a los gobiernos autoritarios de la región.
En conferencia de prensa, el presidente Donald Trump calificó a Cuba como un “Estado fallido” y adelantó que su administración abordará el tema cubano con mayor profundidad en los próximos días. La declaración se da en el contexto del debilitamiento del eje Caracas–La Habana, señalado durante años por Estados Unidos como un foco de inestabilidad regional.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio fue aún más directo al afirmar que los responsables de proteger a Maduro “están en La Habana”, evidenciando –dijo– el control que el régimen cubano ha ejercido sobre Venezuela, al punto de convertirla en una colonia política y de seguridad.
Rubio sostuvo que los guardias personales del exmandatario venezolano eran cubanos y lanzó un mensaje contundente contra el régimen comunista de Cuba: “Está gobernado por hombres incompetentes, viejos seniles que arruinaron al país; su economía ha colapsado completamente. Si yo viviera en Cuba, estaría preocupado”.
Desde Estados Unidos, el mensaje es claro: el comunismo caribeño, sostenido durante décadas por represión y alianzas ideológicas, enfrenta un escenario cada vez más adverso ante una administración estadounidense que ha optado por una política exterior firme, orientada a debilitar a las dictaduras y a recuperar el equilibrio democrático en América Latina.






