Querétaro. Este domingo, la Diócesis de Querétaro compartió el Evangelio según San Lucas (15, 1-32), donde Jesucristo enseña sobre la misericordia de Dios a través de tres parábolas: la oveja perdida, la moneda hallada y el hijo pródigo.
En el pasaje, los fariseos y escribas critican a Jesús por acercarse a los pecadores, a lo que Él responde con estas enseñanzas. Primero, relata la parábola del pastor que deja a las noventa y nueve ovejas para buscar a la que se extravió, mostrando la alegría que existe en el cielo por un pecador arrepentido.
Después, compara a una mujer que enciende la lámpara y barre la casa hasta encontrar la moneda perdida, reflejando la importancia que Dios concede a cada persona.
Finalmente, narra la parábola del hijo pródigo: un joven que, tras malgastar su herencia en una vida desordenada, regresa arrepentido al hogar paterno. El padre, símbolo del amor divino, lo recibe con fiesta, recordando que “estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Este Evangelio invita a los fieles a reconocer la grandeza de la misericordia de Dios, que nunca abandona a sus hijos y siempre espera el arrepentimiento sincero para ofrecer perdón y reconciliación.






