Querétaro. Este domingo la Iglesia celebra el vigésimo del tiempo ordinario y el Evangelio según San Lucas (12, 49-53) invita a reflexionar sobre la radicalidad del seguimiento de Cristo.
En el pasaje, Jesús afirma: “He venido a traer fuego a la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!”. Estas palabras remiten a la fuerza transformadora del Evangelio, que purifica y enciende la fe en los corazones, pero que también implica un llamado a la firmeza y a la coherencia cristiana.
El Señor advierte que su mensaje no traerá siempre tranquilidad aparente, sino división, incluso dentro de las familias, porque seguirlo exige tomar partido y asumir con valentía las consecuencias de ser fieles a la verdad del Evangelio.
Así, el texto sagrado recuerda que el cristiano no puede ser tibio ni permanecer en la comodidad, sino estar dispuesto a vivir su fe con decisión, aun cuando esto genere incomprensiones o conflictos.
La Diócesis de Querétaro subrayó que este pasaje es una exhortación a encender el fuego del amor de Dios en la vida personal, familiar y comunitaria, dando testimonio firme de la fe en medio de un mundo cada vez más dividido.






