Ciudad de México. Con profunda devoción, más de 69 mil peregrinos provenientes de la Diócesis de Querétaro arribaron a la Basílica de Guadalupe como parte de las tradicionales peregrinaciones varonil, femenil y ciclista, cumpliendo con su promesa anual a la Virgen Morena del Tepeyac.
La peregrinación varonil, en su edición número 135, reunió a cerca de 42 mil hombres quienes caminaron con entusiasmo y fervor rumbo al Santuario Guadalupano. Tras la llegada del último grupo, se celebró la Santa Misa presidida por monseñor Fidencio López Plaza, Obispo de la Diócesis de Querétaro. En su homilía, el prelado destacó que “Dios goza cuando sus hijos peregrinos se consumen sirviéndole en los demás”, exhortando a los asistentes a regresar a casa como verdaderos testigos de la fe.

En un emotivo gesto, el Obispo pidió a los presentes colocar su sombrero frente a ellos, recordándoles que este símbolo representa “la mano de Dios que nos cubre con su sombra”. Añadió que, en los momentos difíciles, colocarse el sombrero les recordará que son hijos amados de Dios.
Por su parte, la peregrinación femenil —en su edición número 63— congregó a cerca de 22 mil mujeres que llegaron también a la “Casita Sagrada” entre cánticos y oraciones. Durante la Celebración Eucarística, monseñor Fidencio subrayó que la peregrinación “es una verdadera escuela de comunión y fraternidad”, y reconoció el compromiso de las peregrinas, quienes caminaron durante 17 días hasta llegar al Tepeyac.
Finalmente, alrededor de 5 mil ciclistas queretanos arribaron a la Basílica como parte de su 43ª peregrinación. Tras la Misa, el obispo de Querétaro les recordó que “Santa María de Guadalupe es Santa María del camino, y cuida de cada uno como cuidó de su Hijo Jesús”, deseándoles un feliz retorno a casa.
Estas expresiones de fe y gratitud no sólo dan testimonio del amor de los queretanos por la Virgen de Guadalupe, sino que fortalecen la vida espiritual y comunitaria de quienes participan en esta tradición centenaria.






