Querétaro vive un momento crucial. Dos asuntos estratégicos marcan el pulso social y político del estado este inicio del mes de julio: la educación de la niñez y adolescencia, y el abastecimiento de agua, que toca fibras profundas en la zona metropolitana y más allá.
Por un lado, la LXI Legislatura local dio un paso firme al aprobar por unanimidad la llamada Ley Kuri, un conjunto de reformas que colocan en el centro el interés superior de niñas, niños y adolescentes. Esta ley restringe el acceso a redes sociales a menores de 14 años, obliga al control parental en adolescentes, prohíbe el uso de celulares dentro del aula y endurece penas contra ciberdelitos que afecten a menores. Más allá de diferencias partidistas, diputadas y diputados entendieron que era hora de blindar a la infancia queretana frente a los riesgos del mundo digital. Un consenso que pocas veces se ve, y que abona a fortalecer el tejido social desde la raíz.
Sin embargo, en el tema del agua —tan vital para la región— el consenso brilla por su ausencia. El Sistema Batán, Agua para Todos, impulsado por el Ejecutivo estatal, busca sanear aguas residuales para ampliar la disponibilidad del recurso. Pese a ser una iniciativa avalada incluso por la propia presidenta Claudia Sheinbaum, la oposición local, encabezada por Morena, ha preferido convertir el tema en bandera electoral rumbo a 2027, donde la gubernatura es el botín más codiciado.
Preocupa que el agua, elemento esencial para la vida, termine siendo rehén de cálculos partidistas. Mientras el gobierno estatal apuesta por infraestructura hídrica que garantice el suministro futuro, Morena parece más interesado en prolongar el conflicto, esgrimiendo argumentos que apelan a supuestas afectaciones a grupos vulnerables, sin aportar alternativas técnicas viables. En el fondo, pareciera que su verdadero interés no es la sustentabilidad hídrica, sino la rentabilidad política del debate.
Querétaro necesita mirar al futuro con responsabilidad. Celebramos que, en educación, se haya privilegiado el bien común sobre intereses de grupo. Ojalá el tema del agua pueda transitar el mismo camino, pues no hay partido que gane cuando el vital líquido escasea; pierden todos, especialmente las familias queretanas. Es tiempo de decisiones de altura, no de cálculos electoreros.





