Jalisco. Victor Cuevas, secretario técnico de la Comisión de Educación y Cultura de la LXI Legislatura de Querétaro, participó en un foro de alto nivel durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde compartió escenario con la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Loretta Ortiz Ahlf, y con el exrector de la UNAM, José Narro Robles. El encuentro, organizado por la editorial Tirant lo Blanch, reunió reflexiones sobre derecho, democracia y responsabilidad pública desde la experiencia jurídica y académica.
En la jornada se presentaron tres obras: Comentarios a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, coordinada por la ministra Ortiz; Anécdotas profesionales que un médico debe conocer, comentada por Narro; y Curso de retórica para la argumentación jurídica, de Iván Adelchi Peña Estrada, cuya exposición estuvo a cargo de Cuevas.

Durante su intervención, la ministra Loretta Ortiz destacó la relevancia de analizar a profundidad el alcance de la Convención Americana y su impacto en los sistemas jurídicos nacionales, especialmente en un contexto donde los derechos humanos requieren interpretación técnica y no lecturas acomodadas a intereses coyunturales.
A su vez, José Narro aportó una perspectiva humanista al comentar el volumen dirigido al gremio médico, subrayando la importancia de preservar la ética profesional en un entorno donde la salud pública enfrenta desafíos crecientes.
En ese marco, Victor Cuevas expuso los alcances de la obra de Peña Estrada, la cual –dijo– llega en un momento político signado por la polarización y la simplificación del debate público. Señaló que el populismo contemporáneo, particularmente en el discurso de la llamada “Cuarta Transformación”, ha convertido al “pueblo” en una categoría abstracta utilizada para descalificar la técnica, el debido proceso y la deliberación democrática.
Cuevas advirtió que esa narrativa ha derivado en arrebatos legislativos y presiones sobre instituciones como la Suprema Corte, donde proliferan decisiones justificadas con argumentos superficiales o emocionales, en contraste con el rigor que demanda la argumentación jurídica. Por ello consideró que el libro es una “invitación contracultural”, pues reivindica la precisión y la responsabilidad discursiva como un resguardo frente a reformas improvisadas o dictadas por el ánimo de las mayorías.


Subrayó también que las democracias en crisis no sólo padecen fallas normativas, sino una comunicación pública deficiente, incapaz de integrar a sectores sociales que no se identifican con los relatos dominantes. Tanto populismos de izquierda como de derecha –dijo– fomentan un antagonismo que erosiona instituciones y reduce la discusión jurídica a eslóganes o tendencias de redes sociales.
Para finalizar, Cuevas afirmó que Curso de retórica para la argumentación jurídica aparece en “el peor y el mejor momento”: el peor, por el deterioro de la razón democrática; y el mejor, porque aún es posible sostener la justicia sobre bases argumentativas firmes y no sobre el humor pasajero de la política o el espectáculo mediático.






